lejano...
y tentador.
José Antonio,
un hombre del mundo de la comunicación, publicó el 21 de junio
de 1973
en "La Voz de España" un artículo titulado "En
Guipúzcoa se va a crear una Asociación de
Ayuda en Carretera".
Y a partir de ese momento comenzó a recibir en su casa llamadas de
personas
que querían colaborar con él.
Unos
de los primeros fueron Sabino Pérez Ayala y José Antonio Salsamendi.
Entre los tres organizaron un baile benéfico en la antigua sala de
fiestas La Cabaña, de Arroa, y recaudaron las primeras 17.800 pesetas
destinadas a DYA Gipuzkoa. Otro de los fundadores, el abogado D. José Luis
Barrero Garrido,


José Antonio
Malo y Rafael Cañada se conocieron accidentalmente mientras el segundo
circulaba por nuestra provincia con un vehículo de DYA Bizkaia. Rafael
le explicó en qué consistía el proyecto, y en la cabeza
de José Antonio empezó a forjarse una idea. ¿Por qué no
crear una DYA en nuestra provincia?
Se reunió en Bilbao con el Dr. Juan Antonio Usparitza, fundador y Presidente
de DYA, y con su apoyo y ánimo no se lo pensó más. Había
que ponerse en marcha. Era una época en la que los traslados sanitarios
se hacían en vehículos particulares que lucían un pañuelo
blanco por la ventanilla, y la “loca” idea de formar socorristas
y
crear una red de ambulancias parecía un sueño
hizo
las funciones de tesorero. Y poco después, ya nombrado
primer Presidente
de DYA Gipuzkoa, consiguió con el resto de miembros de su Junta Directiva
la primera ambulancia de la Asociación, cedida por la Caja de Ahorros
Provincial. A ella le siguieron una segunda ambulancia donada por la Caja
de Ahorros Municipal de San Sebastián, un coche taller y una caseta
en el Alto de Orio como puesto de carretera.