Durante aquellos años DYA Gipuzkoa continuó creciendo. Y lo hizo, como hoy, gracias a la colaboración del pueblo guipuzcoano. Las donaciones se solicitaban por medio de cuestaciones anuales, y se llevaban a cabo campañas de captación de socios. Y todo
cuanto se conseguía se invertía en adquirir nuevos vehículos con los que prestar ayuda.
Así, en el tercer año de existencia de la Asociación se inauguró la delegación de Zestoa, y se instaló un nuevo puesto en el alto de Etxegarate. Para el cuarto año el servicio de la Asociación ya cubría las 24 horas.

Durante los primeros meses el material de DYA Gipuzkoa se redujo a dos ambulancias, un coche
taller (donado por Resa Guipuzcoana) y la caseta
de vigilancia situada en el Alto de Orio. Luego
vino el primer local social, instalado en el Pseo.
de Colón de San Sebastián, en el que se reunía a
los socios, se recibía a los nuevos voluntarios, y
se llevaban a cabo actividades formativas.

Mas tarde llegó la necesidad de organizar una red
de comunicaciones entre los vehículos y la sede central para poder coordinar mejor los efectivos
de DYA Gipuzkoa en caso de accidente o avería.
Y una vez más el apoyo económico de muchos colaboradores, y el saber de los radioaficionados, lo hicieron posible.