Rentería, Antzuola, Elgoibar y Mutriku.

Se equiparon las primeras unidades de rescate en carretera del país, a las que siguieron vehículos especiales de coordinación de urgencias y catástrofes, y unidades para el rescate acuático y de montaña. Se instaló una red de repetidores que garantizó las comunicaciones entre todos los recursos de la Asociación. Se impartieron cursos de socorrismo por toda la provincia, y el número de voluntarios activos pasó de los 350. DYA Gipuzkoa contaba ya con más de 20 ambulancias en servicio permanente, y su financiación seguía siendo la misma: la ayuda desinteresada de todos los gipuzkoanos.


Su centro coordinador y su teléfono de atención de urgencias, el 46.46.22, pasaron a formar parte del
día a día de nuestra gente. Tanto como el color amarillo de los vehículos de la Asociación, que eran sinónimo de ayuda y auxilio, de voluntarios preparados y dispuestos, de la tecnología más avanzada al servicio de la emergencia.

Durante los siguientes diez años —los mismos
que duró la presidencia del Dr. Eduardo Tamayo— hubo numerosos logros que convirtieron a DYA Gipuzkoa en una institución apreciada y reconocida por todos los gipuzkoanos. Para empezar, la asistencia se extendió por todo el territorio, creándose delegaciones en Donostia, Eibar, Hernani, Tolosa, Zarautz, Hondarribia,