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La salud también debe estar en la piel

Consejos para protegerla

¿Sabías que la piel es el órgano más grande del cuerpo?  Por ello,  tenemos que cuidarla mucho para que pueda seguir realizando sus funciones de forma correcta, sobre todo la de protección. La piel nos protege de agentes externos perjudiciales como los microorganismos, productos químicos, temperatura extrema, sol…

Son muchas las afecciones que pueden dañar nuestra piel, pero las más habituales y que pueden desembocar en procesos graves, y que además son evitables, son las causadas por la exposición a rayos  ultravioletas A o B (UVA o UVB) sin la protección adecuada, ya sea directamente a la exposición al sol o a aparatos de bronceado artificial.

Sin duda el sol es de gran importancia en la salud del hombre ya que ayuda a la producción de vitamina D, que a su vez ayuda en la metabolización del calcio. Sin embargo la moda de “estar morenito” ha llevado a que las exposiciones al mismo se prolonguen más de lo recomendado, no se utilice una protección adecuada para “tardar menos en ponerme moreno”, se utilicen las horas centrales del día “es cuándo más moreno te pone” y así un sinfín de mitos que lo único que hacen es dañar nuestra piel, de forma irreversible. Sí, la piel tiene memoria, es decir, las células de la piel acumulan daños hasta que, en un momento dado, aparece alguna enfermedad. Los carcinomas cutáneos y los melanomas, son las enfermedades más graves que pueden ocasionarse por la exposición a rayos ultravioletas.

Al igual que en muchos cánceres, la prevención y la detección precoz de cáncer de piel, son fundamentales a la hora de evitar su aparición o de atajarlo en las primeras fases para así poder curarlo en su totalidad. A continuación, te damos unas pautas, sencillas, que te garantizarán una exposición segura al sol:

» Evitar la exposición al sol durante periodos prolongados y en horas centrales del día, entre las 12:00 y las 16:00h del mediodía.

» La primera aplicación debe realizarse 30 minutos antes de comenzar la exposición.
» Utilizar un protector solar adecuado y aplicarlo de forma correcta:

Mirar la fecha de caducidad de los protectores solares. Muchas veces no valen los del año anterior.

—Si no hay fecha, hay que fijarse en el símbolo de la derecha,
que indica el
periodo, en meses, en el que se puede utilizar
con total garantías. Pasado ese periodo, 6 meses en el
ejemplo, el producto pierde propiedades.

Utilizar el factor de protección según el tipo de piel. Los niños deben utilizar un factor de protección de 50+ y los menores de un año no deben ser expuestos pues su piel no está preparada. Búscate en la tabla de abajo para saber la crema que necesitas.


Aplicar el producto uniformemente por todo el cuerpo y de forma generosa.

—Atención a los empeines de los pies y las orejas, son los grandes olvidados. También al cuero cabelludo en personas con poco pelo.

Repetir la aplicación frecuentemente, cada 2 horas aproximadamente, y después de los baños prolongados, superior a 20 minutos. No todas las cremas son resistentes al agua. Secar la piel y aplicar la crema posteriormente.

» El sol no sólo se toma en la piscina y en la playa. Tenemos que proteger nuestra piel cuando hacemos actividades al aire libre, expuestos al sol.

» Aunque no haya un día espléndido, los rayos también atraviesan las nubes.

» Mucho cuidado si estamos en la nieve o dentro del agua ya que estas superficies reflejan los rayos solares.

» Utilizar también protectores físicos como gorras, camisetas, sombrillas, gafas de sol… Las gafas deben tener cristales homologados que filtren los rayos ultravioletas.

» Evitar la utilización de aparatos bronceadores con rayos UVA.

» Revisar las pecas y lunares de nuestra piel para detectar algún cambio o la aparición de nuevos. En la siguiente tabla, siguiendo la regla del A, B, C, D y E, aparecen los signos que nos tienen que hacer acudir a un médico:

Por último, recordar que todo en exceso es perjudicial, por lo que el objetivo no debe ser estar muy moreno sino tomar el sol de forma prudente.